SEBA + ROCIO

El día de mi matrimonio fue un día mágico, lleno de emociones. Después de las vueltas de la vida, me casaba con mi mejor amigo. Esa mañana me sentía muy feliz y ansiosa por disfrutar junto a mis seres queridos, me fui al medio día a casa de mis papás para arreglarme, el día estaba perfecto, sin tanto calor a pesar de ser verano. Yo estaba muy tranquila, a diferencia de mi madre, pero cuando llegó el auto a buscarme para llevarme a la iglesia, sentí esas mariposas en el estómago… el momento con el cual había soñado había llegado.El camino a la iglesia fue divertido y emocionante. La gente me saluda de sus autos y  nos tocaban la bocina. Mi papá estaba serio, pero eran los nervios. Me dijo que no sabía de que lado tenía que entrar a la iglesia, así que lo buscamos en internet desde su celular. Luego de eso se relajó e hizo algunas bromas, como es de costumbre. Recuerdo respirar profundo ese rico viento que corría cuando bajé del auto antes de entrar a la iglesia donde me esperaban todos, porque hice unos pucheros de la emoción… Ahí estaba mi esposo, y todo era como lo había imaginado. Cuando llegamos al lugar de la celebración luego de nuestra sesión de recién casados, vivimos ese sueño por el cual nos esforzamos. Fue hermoso ver a todos nuestros invitados disfrutando de nuestra alegría, acompañándonos en un momento tan bonito e importante para nosotros. Todo pasó muy rápido ese día, las emociones fueron tantas, que se reflejan en cada foto o video de aquel día. Cuando abandonamos la fiesta, nos fuimos con el corazón lleno de amor y alegría por haber cumplido un sueño más.

Estamos en línea en estos momentos.